La alimentación emocional se puede controlar

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Las emociones positivas o negativas pueden conducir a una persona a comer en exceso alimentos pocos saludables sin pensar en los riesgos para su salud.

La Revista Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación Psicológica entrega algunas medidas que ayudan a controlar este tipo de comportamiento, que se conoce como alimentación emocional.  Advierte, sin embargo, que si la persona presenta de forma recurrente estos episodios, lo recomendable es consultar con un especialista que le ayude a encontrar las razones y herramientas para evitar este tipo de conducta.

  • Recurrir a otras actividades. Cuando el impulso por la comida aparezca, no ir corriendo a la nevera. Salir de casa y hacer otras actividades como correr, ir al gimnasio, a cine, leer en el parque, pasear con la mascota. Estas opciones conseguirán dispersar la sensación de hambre.
  • Beber agua. Una forma de controlar la ingesta de alimentos a deshoras es beber mucho líquido, principalmente agua. Otras alternativas son las infusiones, los zumos naturales de frutas, el agua con limón o un café.
  • Registrar el consumo de alimentos. Escribir en un diario lo que se come y bebe durante el día, incluidas las cantidades. Este es un método efectivo para distinguir si realmente se tiene apetito o, por el contrario, se está ante un episodio de hambre emocional.
  • Una despensa saludable. Para no caer en el consumo de alimentos ricos en carbohidratos o grasas, intentar tener en casa acceso a ingredientes saludables y equilibrados. De esta forma, la salud no se verá afectada.

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